sábado, 7 de septiembre de 2013

Tras 'la Abyección', lo Necesario


Hemos avanzado un paso más. Esta vez hacia una dirección más compleja, más laboriosa; hemos rumiado largamente los textos de Denis Diderot, El Sobrino de Rameau, La Ética de Spinoza, también nos hemos detenido, durante semanas, en los fragmentos de las fotografías que Català Roca realizó del espacio y de la vida contenida en la arquitectura de la Fundació Miró de J. L. Sert. Uno de los mejores recuerdos de mi llegada al Sur, en mi infancia.


El Sobrino de Rameau es un bufón, un don nadie, un chiflado, un fracasado, justo el reverso del filósofo ilustrado que va a sostener la llama de la 'Razón' durante los años previos a la Revolución Francesa; Diderot.
Quizá este personaje sea una buena ejemplificación de la mente abyecta a la que se refiere, un siglo antes, en su Ética, Spinoza. La sangre envenenada por la ignorancia (pese a sus conocimientos o habilidades) al situarse de espaldas a la libertad que supone el conocimiento y el amor a lo necesario y eterno; los pies enfangados por la envidia, el resentimiento, la pasión miope, en ocasiones, el delirio enfermizo y estéril.


Se nos antoja un secreto hermanamiento de este bufón abyecto de Rameau con “M” (Fritz Lang, 1931). Una vuelta de tuerca más y encontramos a un monstruo en acción, un reverso espantoso del 'Amo' que va a engendrar la Alemania crísica, en unos años tan cercanos a los nuestros.
Incluso hoy, Siria, su gobierno o tirano es calificado de “abyecto”, según proclamaba un presidente europeo durante estos días previos a un supuesto ataque de Occidente.

Así pues, una débil membrana separa al monstruo del amo, al abyecto del soberbio. Cara y cruz de una misma moneda encadenada, esclava, esclavizante.

Durante los últimos meses he tratado de dibujar ese rostro inmoral, descompuesto, bufón, parásito, monstruo y rey. (Es tan loco un sujeto que se cree rey como un rey que se cree rey. (Lacan)). Diderot, al fin y al cabo, esconde su reverso oscuro en ese ser cínico de la sinrazón.

Mi trabajo parece sujeto a la repetición dualista, a las yuxtaposiciones disonantes. Me reconozco, en ocasiones, en el El silencio antes de Bach (Portabella, 2007).

En la otra orilla, en segundo lugar, yuxtapuesto y embrionario, en la cuerda floja se levanta la luminosidad de la arquitectura mediterránea de la Fundació Miró de J. L. Sert, la línea cruda y nítida, la virtud racionalista misma. Fotografías de fotografías de Català Roca. Recojo fragmentos, los coloreo infantilmente. Pedacitos de vida de los años 70. Niños, padres, madres, adultos. Tramo simbólicamente. Un paso más. Apunto a la virtud: a la alegría, amor fati.




El sobrino de Rameau (Demonología del 'sé') V, 2013





El sobrino de Rameau (Demonología del 'sé') IV, 2013





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